jueves, 13 de enero de 2011

Hoy no saldré, sólo dibujaré.

Hoy desperté exactamente un segundo antes de que sonara la desagradable sirena que anuncia el plural y frío baño de los viernes.

Sólo con este evento sé que ha pasado una semana, aquí no hay relojes, los doctores piensan que no necesitamos estar enterados de cómo camina el tiempo, quizás sea muy cierto; para que saber los segundos que pasan si el tiempo no existe aquí como tal, no tengo noción de la hora, sólo sé que es de día por los recorridos que nos dejan hacer por las preciosas áreas verdes y sé que es de noche por los lejanos aullidos de los lobos en el bosque, ya que en pleno día se me a llegado a nublar la vista y supongo que es de noche.

Bueno, qué más da el tiempo, lo mismo es saber o no saberlo, sólo vivo sin esperar que algo pase, dibujo el presente.

Al despertarme sentí un crudo frío fuera de lo común, mis huesos me dolían, el temblor de mi cuerpo era incesable, mis dientes chocaban tan fuerte que sentía que se romperán, sólo me cubría esa delgada sábana, con pequeños agujeros, que ya tanto tiempo lleva conmigo. Ella está acostumbrada a mí y yo a ella, y así es desde que entre a este decrépito lugar.

Lo único que me mantiene aquí es el dibujar, bueno, además de los exquisitos medicamentos que nos proporcionan desde que tengo uso de razón, el bosquejo, es mi única manera de salir de mi realidad y de esta maldita pesadilla que me aqueja día a día en este hoyo de ratas tan lúgubre y sin esperanza.

Dibujo todo lo que está a mi alrededor: objetos, plantas, arquitectura, los insectos muertos en mi cuarto, incluso mis sueños; sí, esos sueños tan extraños que alteran mi cerebro. Guardo todos y cada uno de mis dibujos algunos los clavo en la acolchonada pared y otros debajo de mi cama junto a mi caja con mis pocos recuerdos que tengo de mi vida pasada (así es como llamo a mi vida antes de entrar aquí). El accidente en mi dedo índice derecho no impide mi gusto por dibujar.

Con mis 30 años además de mi locura “como afirman saber que tengo” se agudiza cada día un poco más, veo más cosas raras frente a mis ojos, no sé si son ciertas o sólo es un sueño pero aun así no dejo de dibujarlas con mi carboncillo (muy similar al lápiz que usaba) que me proporciono el Dr. Salas (llegue a la conclusión que este carboncillo de punta redonda me hace transportar de manera efectiva mis ideas a mi inseparable block de dibujo tamaño carta), adjunten a esto que hablo menos con la gente, eso no quiere decir que no tenga muchas cosas que decir es sólo que perdí todo contacto social, además de que evito muchos confrontamientos tanto mentales como físicos con mis lunáticos compañeros.

Antes maldecía esta soledad  pero ahora… ahora se ha vuelto mi mejor amiga , ella me susurra incontables veces en mi oído lo que debería hacer o pensar, aunque pocas veces le haga caso.

Hoy no saldré al jardín, fui castigado ayer por que pateé mientras dormía a uno de los perros que cuidan que no escapemos, mi mente me jugo una mala pasada, cuando pase por un lado de él, miré claramente que su cráneo salía de su cuerpo físico con sus afilados colmillos para atacarme, fue ahí que lo pateé. Bueno que más da.


Tomaré mi castigo de la mejor manera posible y limitaré a dibujar esta vez mi habitación sólo eso, hasta que dormite y pierda todos mis movimientos voluntarios al son de los quejumbrosos sonidos de mis dementes compañeros.